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domingo, 13 de julio de 2014

Chantal Akerman: Maniac Shadows 2013

 CHANTAL AKERMAN: MANIAC SHADOWS, 2013
Galería Elba Benítez, C/ San Lorenzo, 11, Madrid


 La video instalación Maniac Shadows (2013) de Akerman en la galería Elba Benítez se proyecta simultáneamente en las tres paredes del espacio expositivo. Y a su vez en la superficie más larga y a la que nos enfrentamos al entrar la proyección se divide en tres partes. Cada vídeo nos muestra una parcela de la vida de Akerman, filmada con planos fijos expuestos a los movimientos naturales en el interior de su casa, la cortina al viento, la luz del sol entrando por la ventana, su madre en la cocina, ella saliendo del baño. A través de los textiles, de los vidrios traslúcidos, las sombras fantasmas se mueven con libertad dentro y fuera del plano. A continuación o en paralelo salimos al exterior, a la vida de las calles filmando los movimientos de las gentes, libres sin percibir la cámara. En el exterior vemos las fachadas, con sus ventanas entreabiertas, sus interiores tras los muros. Los interiores en los que estamos en las proyecciones simultáneas. Después nos encontramos en la playa, las sombras fantasmas de quien graba en la orilla del mar, el agua se mueve, la cámara apenas. El frescor de la arena y las olas también transparentes. Como ella, como Chantal Akerman en sus primeras películas, transparente y directa. Tú, yo, él, ella (1974). ¿Había una película que refleje una desnudez de la autora tan sincera? Y las elaboradas y redondas vidas de la búsqueda o la pérdida de la independencia de la mujer, los viajes y Las citas de Anna (1978), los viajes en el laberinto de los mismos pasillos de una misma casa, la de Jeanne Dielmann, 23 quai du Commerce1080 Bruxelles (1976), pero una casa en evolución, los mismos paseos por los pasillos incrementan su gravedad una vez recorridos, el peso de las imágenes mudas siempre concentrando el lastre de una vida. De todas las vidas.



lunes, 31 de marzo de 2014

Jeanne Dielman, 1976

Jeanne Dielman, 23 Quai du Commerce, 1080 Bruxelles
Chantal Akerman, 1976




[...] Cuando Delphine Seyrig está sentada en un sillón durante minutos enteros en Jeanne Dielman, no sólo pensamos en un pasado cercano o remoto, de pronto nos damos cuenta de que si ella tenía tan bien organizada su vida era para no dejar ningún hueco en su día, era para no dejar lugar a la angustia del hueco.
¿A la suya solamente? No. No solamente.
Además, ella, sentada siempre con un delantal de cuadraditos azules y blancos en un sillón de terciopelo dorado, puede evocar también a otra mujer. Una mujer de los años cincuenta, o sesenta, o setenta, u ochenta, o noventa, o inclusive una mujer de hoy en día.
Y si el plano no estuviera ahí más que por algunos segundos, los segundos suficientes para hacer avanzar la narración, ¿tendría el tiempo de hacer pensar en todas esas mujeres y también en esos hombres sentados en algún momento de su vida? No, estoy segura de que no.

El tiempo no se encuentra sólo en el plano, existe también en el espectador que lo mira de frente. El espectador siente este tiempo en él. Sí. Aunque se haga el que se aburre. Y aunque realmente se aburra y espere el plano siguiente.
Esperar el plano siguiente es también sentirse vivir, sentir que uno existe. [...]

         CHANTAL AKERMAN